Desde la Medicina China sabemos que, en pocas palabras (muy pocas), el estado de equilibrio y por tanto de salud depende de un Qi de buena calidad que pueda recorrer todo nuestro organismo físico, nutrir hasta la célula más remota y sustentar nuestro mundo sutil. Para garantizar esto el movimiento del Qi no es caótico ni azaroso sino que sigue un orden tanto espacial como temporal.
En cuanto a lo temporal el recorrido y distribución comienza a las 3am con el impulso del pulmón (pero este será tema de otra publicación!). Con respecto a lo espacial, el Qi describe rutas constantes y casi idénticas en todos los seres humanos. En su recorrido abarca ordenadamente distintas áreas y habilita funciones específicas, muchas de ellas relacionadas con la fisiología de los órganos. Podemos decir que este Qi conforma una especie de malla en su discurrir.
Considerando los cambios topográficos y funcionales de este flujo podemos identificar segmentos con “principio y fin” que los antiguos denominaron Mai (canales, meridianos). Estos canales pueden ser de polaridad Yin o Yang y se acoplan entre sí por polaridad opuesta. A su vez, para garantizar el movimiento constante también se unen un canal Yin con otro Yin y uno Yang con otro Yang formando así lo que conocemos como “planos o canales unitarios”.
Tenemos, entonces, 6 canales unitarios (Tai Yang, Shao Yang, Yang Ming, Tai Yin, Shao Yin y Jue Yin). Es de aquí que surgirán los nombres originales de estos recorridos (Zu Yang Ming, etc.).
Al encontrarse la Medicina China con Occidente, se normalizó una reinterpretación de la denominación (que no es una traducción del chino) adoptándose el nombre de los órganos internos. Así, hablamos del canal de pulmón, hígado, etc. Esto se dio de este modo porque muchas de las características, actividades y funciones atribuidas a dichos canales se corresponden con aquellas que cumplen los órganos desde la biología. Sin embargo, en la Medicina China reconocemos otras relaciones y funciones que distan mucho de aquellas fundamentadas en la anatomía física. Por esto, hablar de Shou Tai Yin es muchísimo más acertado que hablar del meridiano de pulmón.
Estos canales unitarios se ubican energéticamente en distintos planos de profundidad como conformando las capas de una cebolla. Tal disposición nos permite gestionar los influjos externos así como los movimientos internos para evitar que se conviertan en causas de desarmonía.
Conocer los canales unitarios implica mucho más que la suma de las “partes” que los componen.
El buen practicante de Medicina China debe conocer a fondo las características y funciones de cada plano, su implicancia en la gestión de las condiciones internas y externas, así como sus principios de diagnóstico y tratamiento específicos.

Leonardo Fernández
ECOMEC